Los latinos fueron decisivos para los demócratas en California, Texas y Florida, pero un dato los distingue entre ellos
Análisis por Inés Capdevila, CNN en Español
La masiva ola azul trazó una huella profunda en los tres estados con mayor población hispana. Allí, los votantes latinos se hicieron oír con fuerza y lanzaron algunos mensajes claros: Florida es todavía un bastión republicano, por poco; Texas está muy enojado con el Gobierno de Trump; y California se siente cómoda con la guía demócrata.
Las señales, para la oposición al presidente, son nítidas y prometedoras. Pero también incluyen algunas advertencias silenciosas para los demócratas, según se desliza en la Encuesta de Votantes de CNN publicada el martes, y hay un dato que distingue a los latinos entre ellos.
Ya antes de las elecciones, en las calles de Estados Unidos y en los sondeos, los hispanos desplegaban su enfado con un gobierno de Donald Trump al que se habían acercado como nunca en los comicios presidenciales de 2024.
Por otro lado un sondeo de Pew de mediados de octubre mostraba a los votantes hispanos tan motivados a votar como involucrados en la elección, mucho más de hecho que en 2022. El tercer rasgo que definía en esas semanas a los votantes latinos era su desencanto con Trump, al que responsabilizaban de “dañarlos más que ayudarlos”. El costo de vida y las redadas y deportaciones de migrantes eran dos de sus principales preocupaciones, en los sondeos y en las calles.
Hace apenas una semana, en el sur de Texas, un contratista le contó a Carolina Peguero, de CNN, que su empresa de construcción había perdido trabajadores y negocios. “Las personas tienen miedo de salir a trabajar”, dijo Mario Guerrero sobre las tácticas empleadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE, por sus siglas en inglés) para aplicar la política migratoria del presidente Donald Trump. La economía no ayuda tampoco, menos aún la guerra con Irán, que afecta el precio del diésel y, a su vez, “todo el transporte” de sus materiales.
Las palabras de Guerrero resumen los desafíos diarios que alimentaron el enojo latino con Trump, sobre todo en Texas. Allí los indicios de la ola azul estaban por todos lados y eran difíciles de ignorar.
Las señales más certeras de esa oleada estaban en las encuestas, que en las últimas semanas mostraban al demócrata James Talarico al frente de su contrincante por una banca en el Senado —el republicano Ken Paxton—. Y aunque a veces esa diferencia estaba dentro del margen de error, Talarico iba siempre en la delantera.
Su triunfo fue sorprendente, aunque no tanto como el de la próxima gobernadora de Texas. Las encuestas ubicaban, hasta el martes, a la demócrata Gina Hinojosa casi empatada o por detrás del actual gobernador, el republicano Greg Abbott.
Hinojosa nació en McAllen, una ciudad en la frontera entre México y EE.UU., en pleno Valle del Río Grande, en el sur de Texas. Al igual que el resto del área, McAllen acompañó a su hija dilecta con una enorme cantidad de votos. Y no solo a ella. La clave del triunfo de Talarico y de su diferencia sobre Paxton también está en el sólido caudal de sufragios provenientes de esa zona sur del estado, que antes era una tierra de comunión de familias mixtas y hoy es escenario de muy frecuentes redadas de ICE.
La zona del Valle del Río Grande fue además crítica para la presencia demócrata en la Cámara de Representantes. Distritos que en 2024 se subieron a la ola latina por Trump, decidieron permanecer con los demócratas en estas elecciones de mitad de mandato.
La Encuesta de Votantes de CNN muestra a los latinos de Texas emparentados en preocupaciones, críticas y necesidades con los hispanos del resto del país. Su mayor desvelo es la economía (45%), seguida de lejos por la inmigración (15%) y el acceso a la salud (8%). Son números similares al de los latinos en general, aunque no al de los votantes globales, que están más alertas por la economía.
En Florida, los votantes latinos se preocupan en igual medida que los de Texas por la economía, la inmigración y la salud, en ese orden.
La fuerte alarma por los costos de los combustibles, los alimentos, los servicios y la salud registrada en la Encuesta de Votantes podría explicar también por qué Florida, el estado que, a lo largo de las últimas décadas, se tiñó gradualmente de rojo, osciló esta semana hacia los demócratas.
Aunque no fue suficiente para alcanzar la gobernación o el escaño en el Senado, los demócratas ganaron terreno en las zonas de mayor densidad hispana de Florida. Así, sorprendieron a los republicanos en varios distritos redefinidos (el llamado gerrymandering), protegieron algunos escaños y ganaron otros.
Detrás de la diferencia en la dimensión del avance demócrata entre Texas y Florida hay tal vez una distinción significativa entre los latinos de uno y otro estado: su postura ante la gestión de la política migratoria y ante ICE.
Los hispanos de Florida, en su mayoría cubanos y portorriqueños, están divididos en partes iguales sobre qué partido puede lidiar mejor con la inmigración. Un 44% piensa que los demócratas y un 45%, los republicanos.
Los latinos de Texas, fundamentalmente de origen mexicano, tienen mayor confianza en la gestión migratoria de los demócratas (un 49% para ellos y un 34% para los republicanos). Y además cuestionan con fuerza a ICE.
El desempeño de la agencia en la política migratoria de Trump es aprobado por apenas el 31% de los hispanos de Texas. En Florida, esa aprobación sube entre los hispanos a 43%, incluso por encima de los votantes en general.
Entre los hispanos de California, la aprobación a la agencia federal cae por debajo de la de Texas, a 25%. Allí los demócratas refrendaron su dominio del estado con un triunfo de Xavier Becerra sobre Steve Hilton, que casi duplicó la ventaja que había obtenido, hace cuatro años, Gavin Newsom sobre Brian Dahle.
Más allá de las diferencias, los hispanos le dejan, en la Encuesta de Votantes, una advertencia a los demócratas sobre qué esperan de ellos en el Congreso.
En California, Texas y Florida, comparten una crítica al las Congreso significativamente más fuerte que de los votantes en general. Mientras que el 71% de los votantes en general cree que el Congreso no hace lo suficiente para controlar a Trump, esa proporción sube a 80% entre los latinos. Otro mensaje para la ola azul.
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